Tabiques de cáñamo

Ideal en las construcciones bioclimáticas, el ladrillo de cáñamo está formado por fibras vegetales de cáñamo industrial, cal hidráulica natural y una mezcla de minerales. Reúne todas las funciones de un muro estructural como son la resistencia a las cargas y la protección contra incendios. Asegura una regulación automática de la humedad y su conductividad térmica lo convierte en un material con gran capacidad aislante frente al frío y el calor. Por ello, se trata de un material muy recomendado en zonas del sur de Europa donde se alternan temperaturas extremas de calor y frío.

La cañamiza no contiene proteínas nutritivas para parásitos animales o que ocasionan podredumbre y por tanto no exige tratamientos previos. Además, combinada con la cal hidráulica se protege de la humedad y gana una defensa extra ante el ataque de hongos y parásitos vegetales.

La producción del ladrillo de cáñamo es muy sencilla, puede ser molido y reutilizado y sirve tanto para levantar muros estructurales en cualquier tipo de edificación como para la formación de tabiques interiores. En la fachada puede ir recubierto de piedra natural, puede formar muros decorativos sin revestir y puede complementarse con entramado de madera.

El cáñamo es una planta multiuso de crecimiento rápido. Con su cultivo, que por su resistencia no necesita ni herbicidas ni pesticidas, mejoran los suelos y se reduce la contaminación ambiental.